En una familia es común que haya problemas. Siempre hay cosas que aprender, que mejorar. Lo importante es generar el diálogo, y en un marco de respeto tratar de entender al otro y sus necesidades, para hallar juntos el camino al bien común. Esta actitud depende principalmente de los responsables de dirigir cada familia, es decir, generalmente, de los padres.
Es común que un bebe muerda, grite a destajo, patalee o se cague encima de sus padres. Es común que un adolescente conteste, cuestione, de un portazo o reclame su espacio con algo de violencia.
Que quién es responsable de una familia muerda a sus hijos, cague sobre sus hijos o imponga su espacio con violencia está mal, es algo enfermo. más aún si no se hace cargo, si dice “acá no pasó nada”.
Imagínese un papá comiéndose la comida de sus hijos y cagándolos a trompadas porque lloran de hambre. Imaginen a una mamá tirando a su bebé sobre las vías porque la cagó encima.
La violencia no está bien. En ningún caso. Pero hay diferencias abismales.
El estado, el gobierno, tiene una responsabilidad ineludible para con su pueblo.
Este 24 de marzo, el día de la memoria por la verdad y la justicia, no es para defender a ningún bando, es para mantener viva la memoria recordando que tuvimos gobiernos que, desde la total ilegalidad, masacraron, abusaron, cagaron, mutilaron a sus hijos.
Un padre abusador ¿tiene derecho de violar a sus hijos porque dice que se portaron mal?
Yo creo que no.
Por eso me adhiero y pido, exijo:
Nunca Mas